9/27/2007

Multiplicidad de actores en la nueva fase de la exploración del Espacio




Publicado el 26/09/2007, por J.Llobell y A.Martínez








Estados y empresas, cado uno a su manera, se frotan las manos ante las posibilidades económicas que abre la nueva ‘odisea’ del espacio. India y China se suman con fuerza, está última con ambiciones militares que asustan a Estados Unidos.

El día en que sobre la superficie de la Luna correteen atropellados americanos, europeos, chinos o indios no queda lejos en el tiempo. Y el día en que asomen sobre el planeta los turistas armados con sus cámaras de fotos tampoco. Cincuenta años después de que la Unión Soviética aterrizase a los norteamericanos poniendo en órbita el primer satélie artificial –el Sputnik–, la conquista del espacio conoce un nuevo episodio marcado por la irrupción de nuevos actores –principalmente, los mercados emergentes más pujantes...– y por la llegada de emprendedores visionarios que ven un filón de oro en el negocio aeroespacial. India acaba de asegurar que enviará una misión espacial cada mes con fines educativos.

Si se cumple su ambicioso guión, mandará al planeta plateado una misión no tripulada en 2010 y una tripulada en 2018. China, más potente y avanzada, también tiene su afán. Ya ha lanzado los exitosos vuelos espaciales tripulados de las cápsulas Shenzhou 5 y Shenzhou 6 y ha esbozado una futura estación espacial.
Potencias emergentes
"China es una potencia emergente y cada vez más poderosa en la conquista espacial: ha conseguido poner hombres en el espacio y parece decidida a llegar a la Luna. Pero sabemos muy poco de ella porque no suele dar información sobre sus programas espaciales", dice Andrés Ripoll, ex director del Centro Europeo de Astronautas. "India –prosigue el experto– va un poco más lenta, aunque le sigue a la zaga. Con tantos millones de habitantes tiene mucha capacidad pensante y probablemente contará con más recursos humanos y financieros en el futuro".
Por supuesto, las potencias tradicionales no bajan la guardia. Después de todo, la odisea espacial moverá 1oo.000 millones de euros en los próximos años y supondrá el bautizo de casi mil nuevos satélites con fines gubernamentales y comerciales. Estados Unidos quiere volver a poner los pies en la Luna en 2020 y promete posarse en marte en 2037.
Otras misiones
La Agencia Espacial Europea, que le ha comido cierto terreno a la NASA, pretende enviar una misión humana al planeta rojo en 2030. Rusia, por su parte, ha hecho desde 2005 un frente común con los europeos que no ha sentado del todo bien a los estadounidenses. Además, Washington no le pierde el ojo a la ambiciosa China, que podría plantearle un desafío no sólo tecnológico sino militar a medio plazo. Aunque en la actualidad el presupuesto chino para la conquista del espacio supera apenas los 2.000 millones de dólares al año –frente a algo más de 16.000 millones de la superpotencia–, se espera que en varias décadas, gracias al brío de una economía que crece a tasas del 10%, acabe por eclipsar los recursos norteamericanos.
Pero en el fondo, la carrera espacial que desató el Sputnik en 1957 en plena Guerra Fría, podría tomar una forma más lúdica y placentera: vernos a nosotros mismos a miles de kilómetros para tener una idea, probablemente remota, de qué es ese mundo que narra la saga televisiva Star Trek. "Cada día hay más empresas privadas que invierten en programas espaciales. Poco a poco, conforme este sector se vaya haciendo rentable –y parece que lo será de la mano del turismo espacial– irá aumentando el capital privado. En cualquier caso, no creo que se pueda hablar de fechas", dice Ripoll. Se dice que los billonarios entre los billonarios, aquellos que darán un vuelco a la tradicional lista de ricos de Forbes, se dedicará al mercado planetario.

La OCDE, en su estudio Espacio 2030: explorando el futuro de las aplicaciones espaciales, concluye que en una década habrá 700.000 turistas espaciales y que, a la vuelta de treinta años, el pastel de la industria será de 100.000 millones al año. Algunos empresarios acaudalados como Jeff Bezos –el fundador de Amazon–, Paul Allen –el cofundador de Microsoft– y Richard Branson –el dueño de Virgin– no se lo han pensado dos veces y se han lanzado a la aventura. Branson, sin ir más lejos, ha creado la filial Virgin Galactic que planea poner en órbita, previo pago de 150.000 dólares, unos 3.000 turistas. El proyecto no pinta mal: ya ha recaudado unos 16 millones de dólares para vuelos inferiores a los 100 kilómetros de la tierra. Otra compañía, Space Adventures, que llevó al científico Stephen Hawking de viaje por el espacio, también está haciendo sus pinitos.
Los analistas creen que la aventura aeroespacial del próximo medio siglo vendrá marcada por tres tendencias de fondo. La primera: la aspiración de la NASA por instalarse en la luna y establecer un cuartel general permanente que sirva como laboratorio de investigación y base para futuras expediciones planetarias. Otro factor decisivo será la actitud que adopten potencias como Rusia y China frente a Estados Unidos. Cualquier roce o ambición malentendida puede desencadenar una nueva lucha a cara de perro que reavive los tiempos más agrios de la Guerra Fría. La tercera tendencia es la inversion privada. Tras el turismo, es posible que surjan servicios auxiliares de transporte y otras actividades en torno a la nebulosa de la NASA y otras agencias gubernamentales.

Aucun commentaire: